El peso va en los hombros, no en el cuello, durante toda la jornada.
Bomba de pulgar que da gota a gota y un pico que llega por detrás.
Puntas rectificadas para ajustar, no para parecer afiladas, y mangos de palma llena.
Una guía que muerde bajo carga y zapatas que no marcan la madera blanda.
Blandos para notar una semilla y ceñidos en la muñeca para no entrar tierra.